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Durante la guerra de Vietnam, un reportero y un veterano, Converse y Hicks, deciden traficar droga hacia Estados Unidos. Pero cuando deben venderla, en California, chocan con una red de narcotraficantes y policías corruptos. Lo que sigue es una persecución implacable que los lleva hasta el desierto y la frontera mexicana, con tres kilos de heroína en un morral. En el camino quedan decenas de cadáveres, Converse es torturado, su esposa cae en una espiral de adicción, y Hicks tramita sus traumas de guerra de la peor manera. La narración tarda en tomar forma, pero una vez se pone en marcha es casi un thriller, bien estructurado en capítulos paralelos de perseguidos y perseguidores; quizá le sobran algunas patadas y las imágenes sexuales típicas de la escena contracultural. No es una novela sobre la guerra, como yo suponía o esperaba, o no sobre el escenario concreto de la guerra, pero sí sobre la decadencia moral que arrastra consigo a quienes la protagonizaron.
