Leído: 9/5/26
⭐⭐⭐

El libro tiene dos partes: la primera es el recuento que hace Orwell de un viaje a los pueblos mineros del norte de Inglaterra, una especie de etnografía o de crónica. La segunda parte es un largo ensayo en defensa del socialismo como única alternativa a la miseria y la inequidad que presenció en aquel viaje. El equilibrio entre ambas partes es muy precario: la primera es pionera del periodismo de investigación y tiene descripciones angustiantes, imágenes precisas y un desesperanzado sentido del humor; la segunda tiene largas divagaciones, no parece seguir ningún plan y dificilmente se conecta con las minas de carbón. Uno puede admirar la lucha intelectual y política de Orwell, la coherencia de su vida y su obra, y sin embargo aburrirse soberanamente con su retórica en este ensayo sobre todo y sobre nada.
Leído: 28/4/26
⭐⭐⭐

Aunque promete una biografía, o yo esperaba una biografía, es más bien el fragmento de una: el recuento de los años que Ibargüengoitia dedicó al teatro, antes de hacerse novelista. Fueron años clave, sin duda, años formativos, y ayudan a entender muchos rasgos de su obra, pero es un poco anticlimático que el libro termine abruptamente justo cuando el biografiado se decide por la narrativa y su carrera literaria despega realmente. La investigación de Leñero es juiciosa, pero abusa de una fuente, las cartas cruzadas con Rodolfo Usigli, hasta el punto en que el libro parece ser sobre esa relación de maestro y discípulo.
Leído: 27/4/26
⭐⭐⭐

El tímido y bondadoso Francisco Seurel vive su adolescencia en un pequeño pueblo francés cuando llega a la escuela Agustín Meaulnes, vivaz y aventurero. Seurel y Meaulnes se hacen grandes amigos, y las aventuras del segundo lo llevan a descubrir una noche la más extraña fiesta en un castillo escondido, al que luego no sabe cómo regresar. El recuerdo de esa noche como un paraíso pérdido es el eje de la historia, que sigue a los dos amigos hasta que se hacen adultos, mientras las fantasías y promesas infantiles se transforman en nostálgicas reflexiones y en intrincados líos amorosos. La fuerza de la metáfora de aquella fiesta para despedir la juventud es innegable, y por eso llegué a esta novela tan elogiada por Elisa Gabbert. Pero el despliegue barroco y cortesano de amores y desamores es un poco agotador, y ya pesa sobre el estilo el siglo largo desde su escritura (aunque uno entrevé también el antecedente de los paisajes surrealistas de Gracq).
Leído: 10/4/26
⭐⭐⭐⭐⭐

Un joven polaco, Wojnicz, llega en 1913 a un sanatorio alemán para curarse de la tuberculosis. Los meses que pasará allí, rodeado (casi) exclusivamente de hombres, se narran como la sutil transformación de un coloquio, al estilo de la Montaña Mágica, en una pesadilla del estilo de Midsommar. El pueblo de Görbersdorf es cuidadosamente recorrido y cada habitante suyo, sano o enfermo, es diseccionado por la narración hasta que la atmósfera opresiva de ese pequeño universo muestra su lado oculto. En la superficie, es una colección de utopías modernas, decadencia ilustrada y patriarcado rampante; bajo tierra, sin embargo, palpita la venganza de las mujeres silenciadas y violentadas por la Historia. Ninguna mujer dice jamás una palabra, pero están siempre en los recuerdos, los deseos y las proyecciones de los hombres protagonistas, en su terror a lo desconocido. El modo en que Tokarczuk da la vuelta como a un guante a Görbersdorf, y al propio Wojnicz, es al final tan radical que Thomas Mann queda enterrado bajo centenares de citas misóginas (que Tokarczuk toma libremente del canon literario y filosófico). Una relectura crítica en toda regla. Quizá solo objetaría que la ingenuidad de Wojnicz es a veces demasiado obvia, demasiado funcional al relato, pero en el conjunto de la novela es seguramente un detalle menor.
Leído: 6/4/26
⭐⭐⭐⭐

Publicado en 2014, este fue el décimo libro de ensayos de Solnit, y es evidente el oficio. El volumen recoge textos desde 2009, la mayoría publicados en revistas, además de un par escritos expresamente para dar unidad al conjunto, entre ellos el que da título al libro. El denominador común es la reivindicación de las luchas feministas y la denuncia de la violencia machista. Pero lo que hace original el enfoque es el estilo de Solnit: erudita, aguda, contundente. Algunos textos son duros, como el dedicado a las estadísticas sobre violaciones; otros son complejos y sutiles, como el dedicado a la figura de Casandra y al psicoanálisis, o el que teje la figura de la "abuela araña" (lo mejor del libro). Pese a todo, el conjunto es desigual y algunos ensayos son muy coyunturales, casi periodísticos.
Leído: 31/3/26
⭐⭐⭐⭐⭐

No soy un buen lector de novela gráfica, pero me tropecé con esta versión y no había leído el original. Mi primera conclusión es que tengo que leer más novelas gráficas. La segunda es que el lugar de clásico contemporáneo que se ha ganado esta novela ha sido bien merecido. La historia se cuenta en tres partes: primero, un escritor (Cercas) se obsesiona con la historia de un dirigente fascista (Sánchez Mazas) que, en plena Guerra Civil, es perdonado por un miliciano comunista (Miralles); luego asistimos a la historia de Sánchez Mazas, contada de tal modo que al final de su vida es más un escritor frustrado que un político exitoso; al final, volvemos a Cercas, que con la ayuda de otro escritor (Bolaño) encuentra a Miralles y oye su versión de la misma historia. Todo el juego metaliterario está muy bien, pero lo mejor es la calidad de las reflexiones que este rompecabezas sugiere sobre la memoria, el heroísmo, la creación o la posteridad. Y qué personaje maravilloso y conmovedor es Miralles. Eso probablemente vale para la novela, pero las ilustraciones y el ritmo de las viñetas me dieron siempre la clave sobre el tono y la atmósfera de los diálogos, el ánimo y el caracter de los personajes, la dimensión histórica de los contextos. Me alegro de haberla leído en este formato.
Leído: 14/3/26
⭐⭐⭐⭐

El talentoso actor Hendrik Hofgen escala posiciones en la escena artística alemana de la década de 1930: desde un pequeño teatro de izquierdas en Hamburgo hasta el teatro nacional de Berlín. Pero en un país que asiste al avance violento del nacionalsocialismo, su ambición se confunde con cinismo. Hofgen se ajusta a los intereses de los poderosos, traicionando gradualmente todo lo que antes creyó y a todos los que antes lo quisieron; su ascenso social es un descenso moral que Mann retrata con rabia contenida. Escrita en 1936, la novela dimensiona perfectamente los horrores del nazismo y su impacto en todas las capas de la sociedad alemana. El arco narrativo de Hofgen es doloroso: entre más éxito tiene, más condenado parece a la soledad y el autodesprecio. Es comprensible que Mann use su historia como una moraleja, aunque evite siempre juzgar a Hofgen de forma directa: al final no es más que un bufón, un pequeñoburgués que reclama su derecho a ser reconocido. Vale la pena volver a esta novela hoy, ante el avance de autoritarismos que recuerdan aquella década alemana. Quizá no haya envejecido muy bien el estilo expresionista, a veces incluso caricaturesco, pero la fuerza de la historia lo dispensa.
Leído: 6/3/26
⭐⭐⭐⭐

El quinto libro de la larga saga de Kostas Jaritos, que ya completa veinte libros y contando (¡y Márkaris cumple ya 90 años!) Aquí vine a conocer a Jaritos, comisario de policía ateniense, malhumorado, resignado, entrañable. Un policía de clase media sin ínfulas de detective. Para esta entrega, la hija de Jaritos se gradúa de la universidad y es secuestrada por ultras que combatieron en Bosnia, mientras Atenas enfrenta a un asesino serial que busca erradicar la publicidad de la televisión. Al final todo está conectado por la historia política griega, desde la olvidada dictadura de Metaxas hasta los juegos olímpicos de 2004. Márkaris domina el relato policiaco con un toque de humor desencantado, llevando al lector a buen ritmo en el viejo Mirafiori de Jaritos; diversión garantizada.
Leído: 20/1/26
⭐⭐

Al principio es una historia del aceite de palma africana, de cómo se expandió por el mundo. Desde la brutal expedición de "castigo" en la que el imperio británico borró del mapa al milenario Reino de Benín, hasta el reparto colonial de África tras la primera guerra mundial. El aceite de palma está en las barras de jabón de las cruzadas de higiene victorianas, en los enlatados de las campañas militares, y hasta en la dinámita y el napalm: su omnipresencia le sirve a Haiven para conectar los puntos de la expansión imperial con el capitalismo moderno y la actual crisis ambiental. Pero el libro se va volviendo poco a poco un encendido panfleto contra los archiconocidos males del capitalismo, se olvida de las palmas y del aceite y repite hasta el cansancio lecciones de economía política. Es una lástima que la potencia narrativa del ensayo quedé opacada por esa queja enfadada que a veces domina a los académicos.
Leído: 11/1/26
⭐⭐⭐
Un ensayo sobre la complejidad y la emergencia como asuntos transdisciplinares. En el conocido estilo de Johnson, compara y relaciona campos de estudio dispares: urbanismo, programación de software, biología y neurología. Las premisas generales funcionan y son interesantes: la autoorganización de las hormigas no es muy distinta de la de las neuronas o los barrios de una ciudad; la creación de patrones en la reproducción del musgo es similar a la de un código de programación. Hasta ahí todo bien, pero el fondo del asunto revela un tecnoutopismo bastante ingenuo, un mundo sin intereses ni conflictos de poder, ordenado por un azar prodigioso. La prosa, en un registro periodístico algo plano, está todavía muy lejos de lo que iba a lograr el autor años después en "El mapa fantasma", esa maravilla de libro que me llevó a éste, el segundo y último que leeré de Johnson.
Leído: 5/1/26
⭐⭐⭐⭐⭐

Johannes Kepler vivió 59 años (1571-1630); Banville se concentra en los últimos 30 años, desde su primer matrimonio y su exilio en Praga para trabajar con Tycho Brahe, hasta su ascenso como matemático imperial de Bohemía y su excomunión. Como biografía, el libro es riguroso y está muy bien investigado; se nota que Banville estudió en serio la obra de Kepler. Como ficción, es una lección sobre creación de personajes y atmósferas. Uno se levanta del libro impregnado del olor de las tabernas y las caballerizas, con la imagen precisa de las guerras religiosas y los mecenazgos palaciegos. Y Kepler, con todas sus contradicciones, se queda en la memoria como un conmovedor idealista, un genio obsesionado por la armonía geométrica, que encuentra en cada detalle, como un poeta.
Leído: 2/1/26
⭐⭐⭐⭐

En 1831, Tocqueville y su amigo Gustave de Beaumont viajaron por el actual Michigan, desde Detroit hasta Saginaw, para explorar lo que entonces parecía la frontera de la "civilización", es decir de la colonización. Aunque los españoles ya habían llegado a la costa oeste desde México, para muchos el mapa seguía siendo confuso y Tocqueville veía en los grandes lagos la frontera del océano Pacífico. Atraído por la idea de lo inexplorado y lo salvaje, avanzó por los bosques y los pantanos en busca de alguna epifanía. El recuento de su travesía tiene imágenes sorprendentemente poéticas, si uno logra aislar el racismo rampante. La agudeza de Tocqueville lo hace consciente de que aquellos bosques caerán para abrir camino al progreso, un dilema al que vuelve una y otra vez. Hay que decir que la traducción del título no es la mejor: aunque Tocqueville usó el francés "désert", era evidente que se refería a zonas despobladas, no desérticas.