Leído: 5/1/26
⭐⭐⭐⭐⭐

Johannes Kepler vivió 59 años (1571-1630); Banville se concentra en los últimos 30 años, desde su primer matrimonio y su exilio en Praga para trabajar con Tycho Brahe, hasta su ascenso como matemático imperial de Bohemía y su excomunión. Como biografía, el libro es riguroso y está muy bien investigado; se nota que Banville estudió en serio la obra de Kepler. Como ficción, es una lección sobre creación de personajes y atmósferas. Uno se levanta del libro impregnado del olor de las tabernas y las caballerizas, con la imagen precisa de las guerras religiosas y los mecenazgos palaciegos. Y Kepler, con todas sus contradicciones, se queda en la memoria como un conmovedor idealista, un genio obsesionado por la armonía geométrica, que encuentra en cada detalle, como un poeta.
Leído: 2/1/26
⭐⭐⭐⭐

En 1831, Tocqueville y su amigo Gustave de Beaumont viajaron por el actual Michigan, desde Detroit hasta Saginaw, para explorar lo que entonces parecía la frontera de la "civilización", es decir de la colonización. Aunque los españoles ya habían llegado a la costa oeste desde México, para muchos el mapa seguía siendo confuso y Tocqueville veía en los grandes lagos la frontera del océano Pacífico. Atraído por la idea de lo inexplorado y lo salvaje, avanzó por los bosques y los pantanos en busca de alguna epifanía. El recuento de su travesía tiene imágenes sorprendentemente poéticas, si uno logra aislar el racismo rampante. La agudeza de Tocqueville lo hace consciente de que aquellos bosques caerán para abrir camino al progreso, un dilema al que vuelve una y otra vez. Hay que decir que la traducción del título no es la mejor: aunque Tocqueville usó el francés "désert", era evidente que se refería a zonas despobladas, no desérticas.
Leído: 27/12/25
⭐⭐⭐⭐⭐

Una joven escritora (qué pesar el personaje genérico) recluida en un apartamento intenta escribir una propuesta para una beca. Desde muy lejos (otro país, otra vida, su infancia) su hermana le envía encomiendas: cajas con fotos, comida, recuerdos pasivo-agresivos de un pasado con el que no ha hecho las paces. Entre las dificultades para escribir se trenzan otras para vivir: un novio reciente que no sabe si quiere, una amiga antigua que no sabe si odia, vecinos que son un incordio, hijos ajenos que la reclaman como madre, una gata errante que sirve de símbolo. La encomienda definitiva es su propia madre, un fantasma bastante real que le da un aire de pesadilla al conjunto y añade la presión necesaria para que la narradora estalle por los aires, como sólo pueden hacerlo los buenos personajes, mecanismos precarios hechos de miedos, contradicciones y unas pocas esperanzas.
García Robayo vuelve sobre el tipo de personajes que empezó a perfilar en Antes de que pase un huracán, pero ahora con menos rabia e ironía. Les sienta bien esa madurez.
Leído: 24/12/25
⭐⭐⭐⭐

La narradora recuerda su infancia y adolescencia durante la dictadura de Pinochet en Chile: en un extremo, la cotidianidad de una clase media sentada frente al televisor viendo enlatados estadounidenses; en el otro, el horror de los torturados, los desaparecidos y sus verdugos, ocultos a plena luz del día en casas de vecindario. Este contraste es el juego de palabras del título: la entrada a otra dimensión a través del tranquilizante televisor. Los Cazafantasmas y los Pitufos se tornan escabrosos, aunque sus historias se ajustan de un modo perturbador a las miserias de la dictadura.
El eje narrativo lo asegura la historia real de Andrés Valenzuela, el desertor de las fuerzas armadas que confesó torturas y ayudó a identificar víctimas. La narradora usa la figura del hombre que torturaba como el Virgilio que la acompaña al infierno de esa dimensión desconocida. Como ensayo, el libro es muy bueno, como memoria personal y colectiva es estremecedor; pero narrativamente no es juicioso, deja muchos cabos sueltos y abusa de la metáfora interdimensional y otras imágenes que va encontrando, usando y descartando como chicles que pierden el sabor.
Leído: 10/12/25
⭐⭐⭐

Son textos cortos, entre la crónica y el ensayo, atravesados siempre por la prosa poética. Un libro chiquito, como muy bien los llamó Tamara Kamenszain. Hay textos bellísimos sobre árboles, fuentes o mapas, que siguen el devaneo de los recuerdos de Bello yendo y viniendo como olas. Hay un texto muy bueno sobre la fuerza de las historias, "Un círculo que se cierra", que es mitad fábula y mitad parábola. El aire de la escritura es nostálgico, y en general le favorece, aunque por momentos se trata de recuerdos tan locales, tan íntimos, que cuesta mucho conectar con ellos. Y luego está el esnobismo, asomando aquí y allá como un interlocutor impertinente: Bello presumiendo de sus viajes o de sus amigos como si no notara que los lectores lo notamos; cada vez que uno sale de ahí el libro es un poco más olvidable.
Leído: 20/11/25
⭐⭐⭐⭐

Tras pasar muchos años en Brasil, el médico y poeta Ricardo Reis regresa a Lisboa para encontrarse con el fantasma de su amigo, y creador, Fernando Pessoa, un fantasma que va desapareciendo lentamente hasta esfumarse del todo en el espacio de un año. Las conversaciones de Reis y Pessoa, que van puntuando el relato, son sin duda lo mejor de la novela. Saramago aprovecha el contexto de la década de 1930 para narrar además, al fondo del escenario, el ascenso del Estado Novo portugués, la guerra civil española, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán: esto está muy bien logrado también. Lo que no funciona mucho, en cambio, es el propio Reis como personaje: nunca termina de verse como un poeta, como el poeta que fue, y su historia toma un largo desvío para mostrarlo como un macho seductor (proyección tristemente obvia de del escritor). Como siempre con Saramago, deslumbra el despliegue lingüístico, la capacidad de sostener frases largas o subordinadas, la erudición y el juego. Le aplica perfectamente el verso de Pessoa que cita en algún momento: "Si no dijéramos las palabras todas, incluso absurdamente, nunca diríamos las necesarias".
Leído: 5/11/25
⭐⭐⭐

Inni Winthrop es un joven heredero que vaga por Amsterdam como testigo descreído de los años setenta: escéptico e impasible, le sirve a Nooteboom de punto de vista objetivo, pero nunca termina de cerrar como personaje. Inni conoce por azar a Arnold Taads, padre, y a Philip Taads, hijo, en momentos y situaciones distintas. Ambos Taads viven rodeados de rituales, desde los más cotidianos hasta los más complejos, y ambos se hacen amigos de Inni. La vida moderna, secular y desencantada, entra en tensión con la persistencia del sentimiento religioso y la búsqueda de trascendencia. Hasta ahí todo bien, pero entre tanto Inni se cruza con muchas mujeres que son apenas anecdóticas o decorativas, excusas para escenas sexuales totalmente gratuitas. La fantasía machista de Nooteboom se superpone a su prosa, en general aguda y a veces impredecible. Como dato curioso, esta novela tiene una de las mejores frases iniciales que conozco: "El recuerdo es como un perro que se acuesta en cualquier parte".
Leído: 14/09/25
⭐⭐⭐⭐

Este libro reúne dos novelas cortas y una decena de cuentos o textos de variada extensión. Como jugada editorial no es ideal, se siente como una antología forzosa, aunque haya cierta unidad temática en la idea amplia de las "contranarrativas": las historias son generalmente protagonizadas por personajes que siempre fueron marginados, dibujados en el fondo del cuadro, invisibilizados. Hay un par de historias buenísimas, como la de un esclavo liberado durante la Guerra Civil que se une a una división de ingenieros militares que experimenta con globos aerostáticos; o la historia del encuentro de Jim, aquel esclavo de las historias infantiles de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, con Tom y Huck adultos e impredecibles. Pero el conjunto del libro es muy desigual, algunos textos son sobre todo ejercicios de estilo, de gran virtuosismo técnico, pero ejercicios al fin, y otros son retratos sueltos de personajes como Langston Hugues o Mario de Andrade. Creo que el mejor Keene es el que hace novela histórica, pero ni él ni sus editores parecen satisfechos con ese perfil.
Leído: 02/08/25
⭐⭐⭐

Me sigue costando calificar libros de cuentos. Muy pocos tienen un centro o un eje que articule o justifique el conjunto. En este caso hay una cierta constante de alienación urbana, apartamentos, personas solitarias, situaciones cotidianas que se vuelven absurdas con un pequeño giro. Pero no es suficiente; hay cuentos muy malos como "Tantas veces criminal" o "Carta a una niña" que encontraron su camino hasta el libro. Curiosamente son los mismos cuentos en los que Olmos intenta algo distinto a la ironía o el absurdo y busca el misterio o la trascendencia. Pero en lo que es bueno Olmos es en el comentario ingenioso y la caricatura sutil; de hecho, los cuentos buenos son divertidos, a veces sacan una carcajada, y eso siempre se agradece, pero los mejores, como "Love performance" y "La botella", dejan también una reflexión al final de la sonrisa.
Leído: 22/07/25
⭐⭐⭐

Albert, joven y rico heredero, adquiere el viejo castillo de Argol e invita a una pareja de amigos, Herminien y Heide, a pasar allí una temporada. La misteriosa atmósfera del castillo se va apoderando del trío, que conforma un trágico triángulo amoroso mientras el aislamiento los hunde en una desesperada euforia. Es la primera novela de Gracq, pero ya está casi definido el estilo de su prosa, que en "El mar de las Sirtes" alcanzaría su plenitud. Formalmente es estupendo, y hay pasajes de gran fuerza poética, como el paseo del trío para nadar en el mar cerca del castillo; pero más allá de eso el tema es tedioso, la exploración existencialista es redundante, y las alusiones filosóficas tan literales que, más que pedantes, parecen ingenuas.
Leído: 14/07/25
⭐⭐

Caí en esta trampa editorial, que se anuncia como "nouvelle" pero difícilmente es un cuento o el fragmento de un cuento. Sí, está la prosa magnífica y abigarrada de Gracq, sus descripciones hipnotizantes, en este caso de una misteriosa casa en medio de un campo abandonado, pero nada más, realmente nada más. No sé si el texto está terminado o si lo estaba para Gracq, pero se corta abruptamente cuando parece que está por empezar. En fin, seguramente una rareza para estudiosos y expertos.
Leído: 10/07/25
⭐⭐

Ocho cuentos publicados entre 1963 y 1978 se recogen en este volumen, muy desigual, sin hilo conductor ni centro de gravedad. Hay un interés por la identidad, como sugiere el título, y los mejores cuentos ("El muñeco", "Dr. Jekyll") son precisamente sobre eso: la figura del doble, la pulsión del aislamiento, la alienación. Pero los demás cuentos son casi ejercicios de estilo, divertimentos. Sontag prueba con técnicas narrativas interesantes, diálogos sin interlocutor, flujos de consciencia fragmentarios, casi como si quisiera abandonar el rigor argumental de sus ensayos para experimentar con la forma, pero el efecto general es el de un ensayo y error vagamente existencialista.