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Leído: 13/1/25
⭐⭐⭐⭐⭐

Bellísima novela que recuerda a la magistral Zama (Di Benedetto), o a la genealogía del Desierto de los Tártaros (Buzzati, Gracq, Coetzee). Construida como una parábola, nos lleva de la mano del Teniente hasta el lugar más remoto, un inútil puesto militar de frontera, para poner en duda todas las coordenadas, comenzando por la identidad. Serio, instruido, pagado de sí mismo y de su misión de "ejercer soberanía", el Teniente desciende en espiral hasta no ser más que un animal solitario. Abandona sus abstractas pretensiones patrióticas por la pulsión más elemental de una manada. La historia es efectivamente un relato de acción, como he leído por ahí, que disfraza una reflexión filosófica. La prosa de Duperly es precisa y revela una atención a la cultura material que recuerda, en la riqueza del lenguaje y el áspero detalle de los escenarios, a las novelas históricas de Rafael Baena; pero en este caso hay también imágenes poéticas, sutiles simetrías simbólicas, un proyecto literario en toda regla.
Leído: 10/10/23
⭐⭐⭐⭐⭐

Una familia de emigrantes judios alemanes llega a Colombia en la década de 1940 huyendo de la guerra. El patriarca, Bernhardt, personifica un furor civilizador: en la playa más remota del Golfo de Urabá levanta una colonia con huertas tecnificadas y una disciplinada rutina. En el otro extremo de la historia (y de la Historia) está el Boga: un pescador negro que vive en el Golfo a la llegada de Bernhardt. El encuentro anfibio entre los dos hombres estará marcado por los muchos nombres del agua: aguamala, agua gorda, agua brava, agua dulce. La capacidad de Duperly para narrar una misma escena desde los dos puntos de vista, el de Bernhardt y el del Boga, es verdaderamente magistral. La novela funciona como una parábola para muchos juegos de opuestos, conjugando una buena historia con una exploración conceptual de fondo. Solo objetaría una cosa: a veces un lenguaje muy elaborado se pone en contra del buen ritmo de la prosa.