El gran Meaulnes

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Leído: 27/4/26
⭐⭐⭐

El tímido y bondadoso Francisco Seurel vive su adolescencia en un pequeño pueblo francés cuando llega a la escuela Agustín Meaulnes, vivaz y aventurero. Seurel y Meaulnes se hacen grandes amigos, y las aventuras del segundo lo llevan a descubrir una noche la más extraña fiesta en un castillo escondido, al que luego no sabe cómo regresar. El recuerdo de esa noche como un paraíso pérdido es el eje de la historia, que sigue a los dos amigos hasta que se hacen adultos, mientras las fantasías y promesas infantiles se transforman en nostálgicas reflexiones y en intrincados líos amorosos. La fuerza de la metáfora de aquella fiesta para despedir la juventud es innegable, y por eso llegué a esta novela tan elogiada por Elisa Gabbert. Pero el despliegue barroco y cortesano de amores y desamores es un poco agotador, y ya pesa sobre el estilo el siglo largo desde su escritura (aunque uno entrevé también el antecedente de los paisajes surrealistas de Gracq).