⭐⭐⭐⭐⭐

Un joven polaco, Wojnicz, llega en 1913 a un sanatorio alemán para curarse de la tuberculosis. Los meses que pasará allí, rodeado (casi) exclusivamente de hombres, se narran como la sutil transformación de un coloquio, al estilo de la Montaña Mágica, en una pesadilla del estilo de Midsommar. El pueblo de Görbersdorf es cuidadosamente recorrido y cada habitante suyo, sano o enfermo, es diseccionado por la narración hasta que la atmósfera opresiva de ese pequeño universo muestra su lado oculto. En la superficie, es una colección de utopías modernas, decadencia ilustrada y patriarcado rampante; bajo tierra, sin embargo, palpita la venganza de las mujeres silenciadas y violentadas por la Historia. Ninguna mujer dice jamás una palabra, pero están siempre en los recuerdos, los deseos y las proyecciones de los hombres protagonistas, en su terror a lo desconocido. El modo en que Tokarczuk da la vuelta como a un guante a Görbersdorf, y al propio Wojnicz, es al final tan radical que Thomas Mann queda enterrado bajo centenares de citas misóginas (que Tokarczuk toma libremente del canon literario y filosófico). Una relectura crítica en toda regla. Quizá solo objetaría que la ingenuidad de Wojnicz es a veces demasiado obvia, demasiado funcional al relato, pero en el conjunto de la novela es seguramente un detalle menor.
