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Cuando Richard Ford publicó su cuarto libro, alguien le preguntó si era un libro político: no supo qué contestar y contestó que no, pero no quedó tranquilo con esa respuesta. Casi cuarenta años después decidió enfrentar en serio aquella pregunta en este ensayo. Es una reflexión sobre la escritura de sus primeras novelas, entre 1976 y 1987: una poética, sutilmente atravesada por aquella pregunta política. Si alguien conoce y admira la obra de Ford, este ensayo es una mina de oro sobre sus referentes y su forma de trabajar. En particular, ayuda a entender el origen de esa obra maestra que es El periodista deportivo. Si alguien desconoce a Ford pero se interesa por la escritura de ficción, el ensayo es igualmente útil: la mirada retrospectiva a la formación de un escritor, desde la distancia sabia, reposada y engañosamente sencilla de un escritor octogenario. Valga citar únicamente esta observación: "El lector puede sacar provecho de una novela cuando su autor consigue que las premisas difíciles y complejas tengan sentido, haciéndole saber que el sentido siempre es posible".
