La dimensión desconocida

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Leído: 24/12/25
⭐⭐⭐⭐

La narradora recuerda su infancia y adolescencia durante la dictadura de Pinochet en Chile: en un extremo, la cotidianidad de una clase media sentada frente al televisor viendo enlatados estadounidenses; en el otro, el horror de los torturados, los desaparecidos y sus verdugos, ocultos a plena luz del día en casas de vecindario. Este contraste es el juego de palabras del título: la entrada a otra dimensión a través del tranquilizante televisor. Los Cazafantasmas y los Pitufos se tornan escabrosos, aunque sus historias se ajustan de un modo perturbador a las miserias de la dictadura.
El eje narrativo lo asegura la historia real de Andrés Valenzuela, el desertor de las fuerzas armadas que confesó torturas y ayudó a identificar víctimas. La narradora usa la figura del hombre que torturaba como el Virgilio que la acompaña al infierno de esa dimensión desconocida. Como ensayo, el libro es muy bueno, como memoria personal y colectiva es estremecedor; pero narrativamente no es juicioso, deja muchos cabos sueltos y abusa de la metáfora interdimensional y otras imágenes que va encontrando, usando y descartando como chicles que pierden el sabor.