⭐⭐⭐

Inni Winthrop es un joven heredero que vaga por Amsterdam como testigo descreído de los años setenta: escéptico e impasible, le sirve a Nooteboom de punto de vista objetivo, pero nunca termina de cerrar como personaje. Inni conoce por azar a Arnold Taads, padre, y a Philip Taads, hijo, en momentos y situaciones distintas. Ambos Taads viven rodeados de rituales, desde los más cotidianos hasta los más complejos, y ambos se hacen amigos de Inni. La vida moderna, secular y desencantada, entra en tensión con la persistencia del sentimiento religioso y la búsqueda de trascendencia. Hasta ahí todo bien, pero entre tanto Inni se cruza con muchas mujeres que son apenas anecdóticas o decorativas, excusas para escenas sexuales totalmente gratuitas. La fantasía machista de Nooteboom se superpone a su prosa, en general aguda y a veces impredecible. Como dato curioso, esta novela tiene una de las mejores frases iniciales que conozco: "El recuerdo es como un perro que se acuesta en cualquier parte".
